Cómo ayudar a tu hijo en su tratamiento dental

La mejor forma para que tu hijo no tenga miedo al dentista son las visitas desde la aparición del primer diente, llevarle a sus revisiones anuales mínimo una vez al año y así crear su hogar dental, donde la principal misión va a ser la prevención.

 

Cuando ya la caries ha aparecido, y estas deben ser tratadas siempre, muchos padres se sienten preocupados cuando les decimos que a su hijo tenemos que hacerle un empaste. La pregunta del millón es si le vamos a pinchar.

 

Hoy en día, el ambiente de las consultas ayuda mucho, ponemos la música que les gusta, y los odontopediatras nos encargaremos de disfrazarle todas las sensaciones que pueda sentir, con globos, hormiguitas, aguas dormilonas, cada uno usará su mundo de fantasía donde los sumergiremos, pero está claro que no deja de ser un tratamiento dental y sienten lo mismo que los adultos. Sí, exactamente lo mismo, no tenemos ninguna varita mágica para que ellos no noten nada, por eso somos tan insistentes en controlar la alimentación de nuestros hijos, reducir el consumo de azúcares, y lavar sus dientes con pasta fluorada al menos 2 veces al día, desde la aparición del primer diente, porque sabemos que esto funciona y si lo hacemos, no los haremos pasar por esto.

 

Cuando tratamos a niños muy pequeños a veces lloran, y una vez diferenciado que no es por dolor, no pasa nada, es miedo a lo desconocido y a las sensaciones. Lo importante será cómo se lo disfracemos después, debemos evitar frases como “no te van a pinchar”, “no duele”, “pareces un niño pequeño”, “lloras como un bebé”, al revés, siempre los animaremos durante todo el tratamiento que lo están haciendo muy bien. Y terminaremos con un gran aplauso de campeones por haberlo conseguido.  No podemos llegar a casa y contarle a toda la familia que lloró, o decirle que lo pincharon y que tu hijo lo oiga, aunque parezca que no nos escuchan, ellos lo oyen todo. Al contrario, siempre recordaremos lo bien que lo hicieron y los premiaremos, no tiene por qué ser nada material, a veces que sus padres les hagan un baile con la canción de moda antes de acostarse, una partida a la oca, es lo más gratificante para ellos. En la siguiente visita, ¿de qué creen que se acordarán?

 

A la mayoría de mis pequeños pacientes les encanta venir a la consulta, les piden a los Reyes la Barbie dentista, o el premio que ellos mismos eligen es un espejo como el mío para poder contar los dientes a sus muñecos, y es que la visita al dentista no tiene por qué ser traumática, más bien todo lo contrario.

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